Oscurecido lapislázuli

Aquella dama que engendró un amuleto invisible sobre mi ombligo no sabe que mi destino es libre. Sin embargo no aclaró por ningún momento que debiera ser enmarcado en las pesadillas del amor. Maldigo el tiempo en que me vi acorralado en mi intento de salpicar con sangre cada centímetro de mi piel. Maldigo pensar en que pueden existir bienes venideros, pues apenas si creo ya en mi ser, porque mientras más intento encontrar mi felicidad me es mil veces acribillada con efectos de esperanzas imposibles. Nace ahora el negro, opaco y sin brillo, sobre los laureles que una vez bañaron una parte de mi pasado.