No hay mucho tiempo

Hablamos de temporal cuando los tiempos cambian. El tiempo condena el hoy si no beneficia al mañana. El tiempo reconstruye el pasado recordando violentamente lo destruido si no ve quehaceres propios de cambios: amaneceres donde el sol ilumine y no queme; anocheceres donde la oscuridad no sea en el corazón una lucha interna por encontrar luz, una caja de lágrimas colmada por un miedo a sentirse solo, un miedo a que el futuro caiga en el olvido.

Cada vez me adentro más y más en no hacer tiempo, lo que es esperar... Ser asesino del tiempo sería genial: matar el tiempo y no socavar en el aburrimiento, aunque pensar en el tiempo es perderlo... ¿Actuar? ¿Pensar? Pensar en el futuro es matar el tiempo al mismo tiempo que el tiempo te va matando. ¿Qué hacer con el tiempo? La vida lo es, y el que viva en estos tiempos que corren, ¿corren buenos o malos? Que asco de tiempo, que mierda de invención humana necesaria. ¿Nacemos para vivir un tiempo? La predicción llega a ser odiosa. Todo tan concreto y matemáticamente dispuesto y luego nos damos cuenta de que los sábados pasan más deprisa que los lunes, en lo general. Pero claro, el principio es el espacio y el tiempo. A la gente lo abstracto le dificulta y lo concreto es avance. Un humano que se deshace del tiempo viviría en una abstracción continua en el espacio, vamos que según la norma: no estaría cuerdo porque no tiene que dar cuerda al reloj de su mente. Aun afirmo que es necesario el tiempo aunque a veces viendo a los animales irracionales me contradiga... Vivir a costa de un cerebro, ¿engañoso? Que ponga el presente máximo, el pasado y el futuro cercanos... No sé. Aunque he de decir que el tiempo nos controla sin dar cuenta de nada y... la muerte es un miedo derivado de la necesidad de vivir más tiempo. El miedo a la muerte es el tiempo que te tienes que tragar desde que naces hasta que lo cagas. Entonces, ¿qué esperar: una batalla por el cuándo?