"Hay momentos en los que uno deja de sentir cómo late su corazón y cesa
el respirar y, por segundos, mueres deseando de salir de ese estado".
La máquina del tiempo es un palíndromo de mis neuronas
aferradas al sentimiento introvertido. Cuando hay realidades paralelas en mi mente se crean zonas
de paranoia encasilladas en paradojas. Podría ser una frase sin terminar y que
carece de sentido por ello, pero se le da mil vueltas a ésta para generar
un patrón.
Resolver este rompecabezas es tan sencillo como ser sencillo
y no complicarse peleando consigo mismo y perdiendo el tiempo. Este laberinto
interminable se forma a partir de un egoísmo sentimental y la desconfianza
total por el resultado. ¿La respuesta está en dejarse llevar? Pues sí.